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La planta como
tal vegeta espontánea y abundantemente en toda España, en los campos, a
lo largo de los caminos y senderos de montaña, preferentemente en
terrenos áridos.
Florece en primavera; en
algunas tierras altas, hasta en verano. Para su recolección basta con las
cabezuelas, esto es, los capítulos florales. En algunas zonas se vende
la planta entera, asegurando que toda ella posee propiedades curativas,
lo que es totalmente falso. Una vez recolectadas, las cabezuelas se
secan en capas finas y a la sombra, en un lugar bien aireado, o en
secaderos a una temperatura máxima de 35 º C.
De los capítulos florales se extrae un
aceite esencial rico en muchos principios activos que confieren a la
planta acciones antiinflamatoria, antimicrobiana, carminativa,
espasmolítica, antiulcerosa y ligeramente sedante. Es el primer remedio
casero que se utiliza ante cualquier malestar digestivo, por lo que su
uso está ampliamente extendido. Además, posee un principio activo
amargo que le da a la planta actividad aperitiva, digestiva y
colerética. En uso externo se suele emplear para tratar ojos irritados
y cansados por el trabajo, el viento, las vigilias o el sol. Está
perfectamente indicada en: gastritis, úlcera gastroduodenal, espasmos
gastrointestinales, náuseas, vómitos, digestiones lentas, meteorismos,
nerviosismo e insomnio de los niños. Uno de los principios activos de
la planta, el camazuleno, se utiliza hoy día en soluciones al 2% para
combatir el asma bronquial de los niños, en inyección intramuscular. La
forma más corriente de administrar la manzanilla es en infusión, que se
prepara con media docena de cabezuelas por taza y administrándola lo
más caliente posible, con o sin azúcar.
Elixir: En 700 g. de agua se disuelven
800 g. de azúcar, calentándolo sin llegar a ebullición. En 200 g. de
alcohol de 96º C se maceran durante 4 ó 5 días los siguientes
compuestos: 100 g. de flores de manzanilla, 5 g. de corteza de naranja
amarga y 2 g. de canela; se filtra el alcohol macerado y se añade al
jarabe. Este elixir combate la excitación nerviosa y el insomnio.
Polvo de manzanilla: Entre medio gramo
y un gramo por dosis, 4 veces al día.
Extracto fluido: 40-50 gotas, 3 veces
al día.
Infusión para compresas: Se empapan 2
compresas de algodón hidrófilo en una infusión de manzanilla y se
aplica sobre los ojos durante un cuarto de hora.
Infusión para enema: En un litro de
agua hirviendo se vierte una cucharada de flores desecadas. Se deja
templar el líquido, se filtra y se utiliza para enema.
Antiinflamatorio. Digestivo.
Antiséptico. |