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Aceite esencial.
Los aceites esenciales son componentes vegetales que debido a su
consistencia son muy volátiles, aunque en el agua difícilmente se
disuelven o resultan incluso insolubles. Su olor es intenso, aunque salvo
unas pocas excepciones resulta agradable. Son muy frecuentes en el reino
vegetal; apenas hay plantas que carezcan de ellos por completo. Sin
embargo, en herboristería se incluyen dentro de este grupo solamente
aquellas especies medicinales que contienen estos «aceites aromáticos» en
una cantidad relativamente elevada, entre el 0,1 y el 10 %. Pertenecen a
ellas especialmente las familias botánicas de las labiadas y las
umbelíferas. En la planta se depositan esos aceites en «recipientes»
especiales, las células grasas, las vías o los pelos oleaginosos. Los
aceites esenciales están formados por numerosas sustancias diferentes; así
por ejemplo, los hay en los que se han podido identificar hasta más de 50
elementos. Todas las plantas medicinales que contienen aceites esenciales
poseen en común las siguientes propiedades curativas: antiinflamatorias en
las irritaciones cutáneas más o menos intensas, expectorantes (facilitan
la tos), diuréticas, antiespasmódicas y tonificantes sobre el estómago, el
intestino, la bilis y el hígado. Las plantas medicinales con aceite
esencial combaten a los agentes patógenos, a las bacterias y,
posiblemente, incluso a los virus. De todas maneras hay que dejar aquí
bien claro que «combatir» no es sinónimo de «matar».
Ácido silícico.
Las plantas de las familias de las equisetáceas, de las borragináceas
y de las gramíneas absorben gran cantidad de ácido silícico del suelo y lo
almacenan en su membrana celular o en el protoplasma. En muchos casos las
sales del ácido silícico (llamadas silicatos), son hidrosolubles. Ya que
este ácido es un elemento imprescindible en el cuerpo humano
(especialmente en el tejido conjuntivo, la piel, el pelo y las uñas), con
las plantas medicinales que lo contengan es posible lograr una mejoría en
donde se han producido daños, sobre todo del tejido conjuntivo, de la
piel, del pelo y de las uñas, debido a una disminución de la oferta de esa
sustancia con la alimentación.
Una especie muy utilizada farmacéuticamente es el
equiseto menor, que se usa internamente como té y externamente
para hacer gargarismos y para añadirlo al baño. |