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Mucílagos.
En sentido botánico-farmacológico se entiende por mucílagos sustancias
que contienen hidratos de carbono, que se hinchan fuertemente con el agua
y que proporcionan un líquido viscoso. Las plantas de este tipo están
ampliamente distribuidas en el reino vegetal, aunque solamente unas pocas
especies -por ejemplo el
malvavisco,
el
liquen de Islandia y el
lino- contienen la
suficiente cantidad de mucílago como para poder ser aprovechadas
terapéuticamente. En los demás casos, por otra parte muy abundantes,
influyen de modo decisivo sobre la intensidad de acción de los otros
principios activos vegetales. La mejor manera de describir el efecto
farmacológico de los mucílagos vegetales es usar la palabra de reducción
de la irritación.
El mucílago se distribuye en forma de una capa delgada sobre las mucosas y
las protege contra las sustancias irritantes locales y actúa como
atenuante de la excitación. Las inflamaciones, especialmente las que se
producen en las mucosas, disminuyen rápidamente bajo ese efecto protector.
El mucílago no es reabsorbido, por lo que su efecto es puramente local.
Las plantas que lo contienen alivian la tos cuando ésta es desencadenada
por estados irritativos en la garganta y la epiglotis. Actúan también como
purgantes ligeros porque relajan el contenido intestinal, soltándolo,
retienen el agua y se hinchan (semillas de lino). Una característica
especial de los mucílagos es que atenúan de modo general los sabores,
especialmente los agrios. Un ejemplo bien demostrativo es el siguiente:
las frambuesas contienen menos azúcar y más ácidos que las grosellas, pero
ya que poseen más mucílagos su sabor resulta más dulce. Principios
amargos.
Existe un gran número de plantas cuyos componentes tienen un sabor amargo.
Sin embargo, cuando hablamos aquí de productos amargos nos referimos a
aquellas especies solamente cuya base de acción se basa de manera
exclusiva en la presencia de los llamados "principios amargos". A esto
productos se les llama en fitoterapia Amara y se les ha dividido en:
-
Productos
amargos puros (Amara tonica).
-
Productos que
además de los principios amargos contienen aceite esencial en una
cantidad digna de ser tenida en cuenta, por lo que tienen un sabor
amargo-aromático (Amara aromatica).
-
Productos que
contienen sustancias picantes, de sabor amargo y picante (Amara acria).
Hay muchas
plantas medicinales que se incluyen entre los amara, aunque recomendamos
solamente algunas que destacan por resultar especialmente eficaces. Los
principios amargos estimulan intensamente la secreción de jugos gástricos
y desarrollan, además, una acción tónica general. Por esa razón se las
utiliza, y con muy buenos resultados, cuando hay falta de apetito o es
necesario mejorar la digestión. Son igualmente eficaces pata luchar contra
diversos estados de debilidad: convalecencia y personas con agotamiento
nervioso y y anemia, constituyendo una ayuda segura si el uso se hace por
medio de una cura regular. Especies típicas de esta clase son la
centaurea menor y la
genciana.
Las especies amargas que contienen al mismo tiempo aceite esencial, o sea
Amara aromática, realmente no se diferencian mucho de los productos
amargos puros en cuanto a su acción, pero contribuyen de modo adicional
con el aceite esencial ampliando así su campo de aplicaciones.
Representantes importantes de este grupo son la
artemisa,
el ajenjo,
la angélica,
el
cardo
santo y el ácoro verdadero. Puede
afirmarse de modo general sobre el efecto de los Amara aromática que
actúan sobre el estómago lo mismo que los productos amargos. Muchas veces
este efecto se ve reforzado ya que los aceites esenciales estimulan las
vías reflejas de la secreción gástrica por medio de su aroma. Su
influencia se extiende también hasta el intestino y las funciones biliar y
hepática. Ya que los aceites esenciales actúan como antisépticos, los
Amara aromatica poseen asimismo ciertas propiedades antibacterianas y
antiparasitarias (acción contra las bacterias y contra los parásitos).
Estas características son especialmente apreciadas para el caso de los
fenómenos fermentativos en el intestino. Algunos son ligeramente
diuréticos, que es un efecto secundario provechoso muchas veces.
Los productos amargos que contiene sustancias picantes son raros entre las
plantas medicinales europeas. Como Amara acria se utilizan especies
exóticas como el
jengibre,
la galanga, y la pimienta.
Todas ellas mejoran la función circulatoria. Las sustancias picantes
refuerzan aquí la acción de las amargas. Esto lo ha demostrado de manera
bien reveladora el profesor Dr. Hans Glatzel, fisiólogo de la nutrición.
Probó que la digestión cargaba al sistema circulatorio mucho más de lo que
se creía: los productos amargos (Amara, Amara aromática y muy
especialmente los Amara acria) pueden contrarrestar esta carga. |