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Saponinas.
Son glucósidos vegetales que junto con el agua dan una espuma
permanente, que emulsionan el aceite en el agua y que poseen un efecto
hemolítico, es decir, que extrae de los glóbulos rojos el colorante del
mismo color. Este tipo de plantas se utilizan como producto mucolítico
para el caso de las toses crónicas. Debido a la actividad superficial de
la saponina el mucus denso se aclara y resulta más sencilla su
expectoración. El nuevo mucus que el cuerpo forma puede fluir entonces sin
ninguna dificultad. Mediante una ligera acción irritativa sobre las
mucosas gástricas se produce por vía refleja un aumento de la secreción de
todas las glándulas, de lo cual se benefician muy favorablemente en los
bronquios.
Muchas plantas medicinales con saponina poseen también efecto diurético y
se las utiliza con frecuencia para las llamadas curas de depuración de la
sangre (curas de primavera y de otoño). Son asimismo eficaces contra las
impurezas cutáneas y las dolencias reumáticas. Por último, muchas de estas
especies curan los edemas y actúan como antiinflamatorias. Las saponinas
influyen en las plantas medicinales de un modo decisivo sobre la resorción
de otros principios activos vegetales, y es muy frecuente que pequeñas
cantidades produzcan «grandes» resultados. Pero las saponinas no son del
todo inofensivas. En exceso irritan la mucosa intestinal.
Taninos.
Los taninos en sentido
farmacéutico son componentes vegetales que están en condiciones de ligar
las proteínas de la piel y de la mucosa, y trasformarlas en sustancias
insolubles resistentes. En eso radica precisamente su acción beneficiosa:
quitan la base de cultivo a las bacterias que han colonizado la piel y la
mucosa heridas. Conocemos y utilizamos plantas medicinales que contienen
taninos como principal componente (por ejemplo,
tormentilla,
corteza de roble,
arándanos),
otras en los que son componentes secundarios muy importantes y otras en
las que constituyen un elemento perturbador puesto que irritan el estómago
(por ejemplo las hojas de
gayuba). Si en
tales casos no se quiere prescindir de la planta, lo que se hace es
preparar un té en frío. De esta manera solamente una parte de los taninos
queda incorporada al líquido, es decir, sólo se «extrae» un porcentaje de
los mismos.
Como gargarismo para las anginas, para enjuagar las encías inflamadas, en
forma de apósitos para el tratamiento de las heridas pero sobre todo como
antidiarreico, los taninos prestan buenos servicios. Medidas igualmente
recomendables son los baños con estas plantas para las hemorroides, los
sabañones y las inflamaciones.
Vitaminas, minerales y elementos
vestigiales.
Al indicar los principales componentes de una planta no deben faltar
los llamados «elementos nutritivos esenciales» .El organismo los necesita
para construir las sustancias del esqueleto (tejido conjuntivo, huesos y
dientes) y las estructuras celulares, para proporcionar los elementos
básicos de las enzimas corporales (fermentos) y las hormonas, para activar
los procesos metabólicos y para influir sobre el metabolismo de los
líquidos. Sin estos materiales la vida no es posible. Su presencia
suficiente y equilibrada en la alimentación es vital. Esto explica la
importancia que tiene el consumo de alimentos vegetales (verduras,
ensaladas, fruta). También en el tratamiento de las enfermedades en las
que exista una deficiencia en minerales, elementos vestigiales y
vitaminas, resultan especialmente importantes los preparados obtenidos a
partir de aquellas plantas que contienen todas estas sustancias. Los
minerales, los elementos vestigiales y las vitaminas pasan parcialmente a
la solución al preparar el té y por esa razón participan de un modo
decisivo en la acción curativa. Si una determinada vitamina es el
principio activo más importante de cierta plana medicinal, ésta puede
utilizarse como el principal proveedor de esa vitamina. Este es el cas,
por ejemplo del escaramujo o el espino amarillo. |